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sábado, octubre 25, 2014

*** Las preguntas que no le hicieron a Obama

Fuente: U.S. Department of State en Flickr
La foto parece la de cualquier visita de jefe de estado, tan acogedora, precisamente en el centro del poder occidental.  La tomaron en agosto 5 de 2014.  Se trata de un presidente desconocido de corbata azul posando para la foto oficial de la visita de Teodoro Obiang Nguema, presidente vitalicio de Guinea Ecuatorial, durante la cena en la Casa Blanca de la Cumbre de Líderes África - E. U.  También se ven muy sonriente la señora desconocida de amarillo y la primera dama, Constancia Mangue de Obiang.

Hasta ahora, que se sepa, a nadie se le ha ocurrido preguntar:

¿Por qué es tan diferente a la foto de abajo?

Fuente: hiphopandpolitics.com
La foto, al parecer propiedad del magazín alemán OK!, no fue fácil de conseguir para ningún fotógrafo, en medio de la lluvia y captada muy al estilo paparazzi.  Un apretón de manos, pensado para pasar lo más desapercibido posible, se demoró décadas en llegar.

Teodoro Obiang, como todos sabemos, es el sucesor de Francisco Macías, su tío, un tipo un poquito menos demócrata que él, nada más.  Cualquiera puede ver que Amnistía Internacional es una organización izquierdista que se dedica a calumniar jefes de estado respetables y produce notas tan faltas de seriedad como esta.  Lo mismo podemos decir de Human Rights Watch, que se atreve a publicar informes como este.  Deberían seguír el ejemplo de Naciones Unidas y tomar nota de su informe sobre Derechos Humanos de 2014. Pero ¿no se está excediendo al presionar al país a firmar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional?  ¡Faltaba más!

Todo eso lo sabemos.  Pero ¿por qué no se trata de la misma manera a Raúl Modesto Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba?  ¿Por ser hermano y sucesor de Fidel Castro?  ¡Eso no tiene nada que ver!  ¿Por qué no se le recibe en una senda cena en la Casa Blanca, muy hospitalaria, con foto oficial y todo, como a cualquier líder latinoamericano?

Cuba tiene buenas relaciones con España, igual que lo hace el presidente Obiang.  Esas tan importantes para las agendas económicas de ambos países.  Guinea Ecuatorial sólo ha tenido desavenencias sin importancia en esa relación.



Debe ser que el gobierno cubano se ha portado mal en cuanto a gastos en salud y educación.  Debió seguir la misma política liberal minera de Guinea Ecuatorial en su territorio y no mezclarse con tipos tan peligrosos como Hugo Rafael Chávez Frías, comunista plebiscitario venezolano.  Claro, también está el problema de las confiscaciones.

Pero, de verdad.  ¿Por qué otras razones se trataría tan mal a un jefe de estado?


jueves, agosto 28, 2014

Escribir y volverse loco

Si la escritura no tiene sentido ¿para qué empezar? Mi problema es que sí lo tiene y lucho para escribir cualquier bobada. Ese es el gran obstáculo siempre: ¿para qué escribir? Cuando logro, de algún modo, una respuesta valiosa para mí, tengo que enfrentar las razones negativas de los demás (así no estén presentes). Por eso diría que escribir es un esfuerzo colectivo. No se puede hacer sin los demás. Si "los otros" son más hábiles, pueden acabar con cualquier vocación por la escritura. A nivel general, me choqué, y de forma paulatina, con que nadie te forma para escribir. De primerazo pensé en el periodismo, como Gabriel García Márquez y otros. Pero ahí la escritura está supeditada a otros fines y pasa por poderosos filtros que "te retan" a trampearlos para encontrarse con el público. Me di cuenta de que la estructura exige una total identidad con el medio o una hipocresía perpetua. Antes de acabar la carrera* pensé en "Literatura", la licenciatura que ofrecen varias universidades. Las mismas estudiantes de esa carrera, que conocí en yoga, me sacaron de la ilusión. Ellas se formaban para animar a los muchachos de colegio a escribir. Descubrí que yo había padecido ese tipo de asignatura: estaba llena de una excesiva y repugnante reverencia por España. Es como si 200 años de independencia no hubieran tocado esa asignatura. En realidad no animaba a nadie. Lo que hacía era encasillarlos a todos en formatos y tendencias preestablecidas. Después, mucho después, conocería artistas plásticos que se fueron al otro extremo: querían romper cualquier horizonte moral. Les pregunté si eso no abriría la puerta al abuso, la tortura, llevar lo peor de la humanidad a un nivel "sublime". Me respondieron que no, que los horizontes morales le habían hecho más daño a la humanidad; ¡como si "la crisis de la razón" no hubiera ocurrido después de la 2a guerra mundial, hace más de 60 años! La discusión con ellos no se ha detenido. Sin duda, respeto mucho su trabajo, en especial cuando está bien hecho.

Así, me encontré en la escritura pretendida por mí una actividad de alto riesgo. Toca sacrificar un tiempo que generaría ingresos en otras actividades, estarlo defendiendo en una sociedad metalizada, y correr el riesgo de perder la razón cuando se hace de forma profunda y metódica. Después de todas esas luchas, planteadas apenas para empezar, cuando uno le saca el tiempo y se dedica a crear o seguir universos que no son éste, puede empezar a quedarse en "eso otro" y perder el contacto con la realidad. García Márquez lo hizo durante meses para parir "100 años de soledad". El es autor de otras épocas, con camisas de fuerza más apretadas. Yo inicié el camino cuando la historieta estaba ahí para tentarnos a todos, para pedir a la madre proveedora que nos saciara esa necesidad. Los de ahora tienen un bombardeo todavía más riguroso: por todas partes les llega el influjo de tendencias grotescas, enajenantes, que sirven primordialmente a públicos que no son el nuestro.
Sus búsquedas, sus luchas, se localizan en áreas lejanas, que no nos describen. Los muchachos (y en parte yo mismo) crecen con imágenes del mundo que no son suyas, pero que les interpelan y les llevan a identificarse, en desmedro de lo nacional, lo local. Lo que se produce aquí compite con muchos menos recursos, pero a veces está guiado por profesionales que conocen nuestra tragedia y tratan de dialogar con ella, casi siempre con muy poco éxito. Niños y muchachos están muy ocupados soñando cosas ajenas, pensadas minuciosamente para inocularles el control de su consumo. "¡Compra, compra!" parece gritarles el sistema a cada pequeño minuto que les dedica. "Compra y serás feliz", como si no hubiera peor falacia. No defiendo un orden en donde el interés mercantil sea reemplazado por la sumisión al control político. Defiendo un orden en donde niños y jóvenes intervienen mucho más allá de escoger si lo que se emite es una película o la otra (con sólo dos opciones para escoger). Un orden en donde ellos y ellas determinen el color, el grosor de las líneas, las velocidades, el nivel de lo grotesco o lo extremo, incluso con escasa supervisión de sus padres. Pero que sea de ellos, no de corporaciones nacionales o multinacionales (en nuestro país vienen a ser lo mismo, pero eso es otro rollo). El punto de vista crítico es indispensable para pasar a ese orden, para que niños o muchachos empiecen a soñar sus propios sueños. Vale la pena repetirlo: SOÑAR SUS PROPIOS SUEÑOS. Nos van a inquietar, nos van a escandalizar, pero será mucho mejor que ese "manto sordo" con el que hemos decidido cubrirlos. Si logramos sacarlos de esa cubierta, podremos, por fin, escucharlos.

La escritura, igual que otros procesos creativos, implica tener esas libertades suyas que no hemos sabido darles. Y nadie puede dar de lo que no tiene. Es física e idealmente imposible. Si no tengo manzanas, no puedo dar manzanas. Si no tengo libertad, no puedo compartir algo que no tengo, ni conozco ni he experimentado. El solo hecho de intentarlo, en mi limitado horizonte personal, tiene profundas implicaciones políticas. Nos cuestiona la relación con la forma misma en que entendemos la realidad. Lo que tenemos en la cabeza lo podemos controlar, manipular, influir. Es nuestro universo; en él, lo que decidimos se hace, según las reglas que nosotros mismos determinamos. Esas reglas pueden ser tan precisas o tan exigentes como las de esta realidad "física" que compartimos. Es importante que descubramos cuán descuidado está ese mundo interior. Vamos por la vida disimulando, haciendo e incluso hablándonos a nosotros mismos como si ese mundo no existiera. Eso, sólo eso, es ya una locura. Si las sociedades empiezan a negarlo, pueden llegar a negarnos la mismísima libertad de pensar. Y de pensar lo que se nos dé la gana! Si no existiese esa libertad, todas nuestras alineaciones mentales se vuelven una fantochada. La imposición, el anhelo de controlar lo incontrolable desde fuera, hace a las sociedades y comunidades más propensas a la locura colectiva. La "salud mental" se nos vuelve un instrumento de control, dirigido, principalmente, por las mentes más insanas. Si no podemos soñar (o aun peor, todos nuestros sueños se uniforman), no podremos dialogar con los locos**. Nos perderemos la infinita riqueza de los que han tenido que abandonar esta realidad "física" por dolor o por alguna enfermedad en el cerebro. Empezará a reinar la idea de que todos son "otros seres", no humanos, que no tienen ni merecen dignidad. Perderemos la gran oportunidad de entender las razones por las que esas otras personas, tan sanas como nosotros en otro momento, perdieron "la razón". No sabremos - ni querremos saber - que lo que les pasó a ellos nos pudo pasar a nosotros. Perderemos, y tal vez para siempre, la posibilidad de volver a verlos sanos, ahora mucho más ricos, después de haber vivido la locura. Nos perderemos lo mejor: que ellos, ahora sanos, nos muestren, nos señalen, lo mucho de locura que hay en lo que nosotros llamamos "normalidad". ¿No es la guerra "normal"? ¿No lo es la abrumadora violencia que se esconde en la vía pública pero se desata en lugares tan "seguros" como nuestros hogares? ¿No es "normal" que miles, millones, se mueran de hambre mientras sobra la comida? ¿No lo es que, en cada país, haya siempre un delincuente entre quienes nos gobiernan? Necesitamos siempre alguien que nos cuestione desde afuera. ¿Cómo podremos responderle si, en nuestra vida interior, reinan la nada y el vacío? Si la vida está llena de arte - y uno donde quepan muchos, muchos - la respuesta para ellos podría ser más humana, más llena de dignidad. La respuesta que les demos será, en mucho, la que podremos darnos a nosotros mismos. Porque es ese, casi siempre, el temor que nos impide aceptarlos como personas: la posibilidad de volvernos locos también nosotros. Y ahí está la locura, porque esa posibilidad está siempre abierta. Es la misma, en la misma dimensión, la que nos lleva a nuestra propia libertad.

* Comunicación social - periodismo.
** Hay muchas otras consecuencias, por supuesto. Pero, por hoy, me detengo sólo en esta.

Ver también:
Mundos virtuales, videojuegos y escuela - Alejandro Tortolini
https://plus.google.com/u/0/102383703109660897323/posts/b4gfkg1XQap


La imagen que usó Tortolini es de Tera's Elin.  Para una discusión más técnica sobre la censura aplicada al juego, ver:
Tera's Elin censorship photos released! by End_break_fomar
http://my.mmosite.com/1cd10251c16a43d090e2399862b464a2/blog/item/1c8e968e01d15c1fdfee5b36fccf123e.html (original en inglés; la traducción automática está aquí).

Un texto mucho más serio y profundo sobre el mismo tema (sólo en inglés, complete online) es:
FELMAN, Shoshana.  Writing and madness (Literature / philosophy / psychoanalysis).  http://www.sup.org/ancillary.cgi?isbn=0804744491;gvp=1.  Palo Alto, California (E.U.): Stanford University Press, 2003


viernes, octubre 31, 2008

Un tipo distinto de enemigo

Pensé que este artículo tenía que ver con Colombia pero no tanto como ahora... Al gobierno le ha dado por mandar tropas a Afganistán y a Haití. ¡Como si lo que necesitaron los afganos y los haitianos fuera que les dieran bala! Obvio: necesitan una excusa para no disminuir el gasto militar, una cuenta bárbara que supera en porcentaje del PIB a lo que se gasta Brasil. Mientras tanto, nuestros soldados no tienen ni siquiera quién los defienda de los fantasmas de la guerra. Una amiga sicóloga trabajó para el ejército y se salió porque la depresión no la dejaba trabajar. Ella misma me dijo que cambiaban de sicóloga a cada rato...

http://www.worldsecurityinstitute.org/showarticle.cfm?id=276

CENTRO DE INFORMACIÓN PARA LA DEFENSA

Un tipo distinto de enemigo

11 Junio 2008

Los soldados americanos enfrentan retos de salud mental después de regresar a casa.

Por Brett Schwartz, escritor y colaborador del Washington Prism


Winston Churchill dijo una vez: "Nunca, nunca, nunca creas que cualquier guerra será ágil y fácil, o que cualquier persona que se embarca en el viaje extraño puede medir las mareas y los huracanes que se encuentran". Las consecuencias de estas mareas y huracanes muchas veces siguen con el soldado largo tiempo después de que él o ella regresa a casa desde el campo de batalla. A veces los efectos son físicos, obligan a un veterano a adaptarse a la vida en una silla de ruedas o aprender a funcionar con la falta de una extremidad. Sin embargo, en muchos casos, los soldados vuelven a casa con lo que un reciente informe de RAND describe como las "heridas invisibles de la guerra". Estas son las heridas psicológicas derivadas de experimentar de primera mano el horror y los peligros del combate. "A menudo son invisibles al ojo, quedando invisible a otros miembros del servicio, los integrantes de la familia y la sociedad en general", afirma el informe, dado a conocer en abril.

Debido a los avances médicos y la mejora de la atención hospitalaria, muchos más soldados sobreviven hoy en día a lesiones que podrían haberlos matado en conflictos pasados. Sin embargo, la cruel ironía de la recuperación de estas heridas es que estos soldados pueden enfrentarse a un tipo distinto de enemigo una vez que hayan regresado a casa - la depresión y el trauma mental. Incluso los soldados que no fueron heridos físicamente durante su despliegue pueden haber experimentado lo que los investigadores llaman "estresantes del combate", la jerga científica para todos las experiencias muy reales que enfrenta el personal militar durante la guerra. Pueden incluir ser atacados, ver la muerte, y tener un compañero muerto o que resulta herido.

Hace cinco años, el término "Trastorno por Estrés Postraumático" (TEPT) sólo lo conocían expertos en salud mental y los investigadores. Hoy, sin embargo, ha entrado en el léxico de nuestra nación a medida que más y más soldados regresan a casa de Iraq y Afganistán con angustia mental. El Centro Nacional de Trastorno por Estrés Postraumático, TEPT, describe como un trastorno de ansiedad que pueden ocurrir tras una experiencia traumática, le causa a la víctima sentir "miedo, confusión o enojo". El TEP, diagnosticado por primera vez por los científicos en la década del 70, puede iniciarse por una variedad de experiencias, además de las de los militares en combate. Entre ellas están experimentar abusos físicos o sexuales y el riesgo de perder la vida por accidentes o desastres.
El alarmante porcentaje de soldados que regresaban las guerras post - 11 de septiembre que mostraban síntomas de TEPT ha traído la cuestión al ambiente nacional. Según el RAND, su informe de abril es la "primera evaluación a gran escala, no gubernamental, de las consecuencias psicológicas y cognitivas de las militares que han servido en Iraq y Afganistán en los últimos seis años". Las estadísticas pintan un panorama alarmante de las repercusiones de gran alcance por este trauma mental, así como las insuficiencias del sistema médico que está disponible para atender a los soldados a su regreso. Con datos de 1965 miembros del personal militar que sirvió durante un tiempo en Irak y Afganistán, los investigadores extrapolaron que alrededor de 300.000 miembros del servicio experimentan TEP y / o la depresión por experiencias en el frente y la exposición al combate. En octubre de 2007, 1,64 millones de estadounidenses han sido desplegados como parte de la Operación Libertad Duradera (en Afganistán) y la Operación Libertad Iraquí. Estas estadísticas ponen de manifiesto que cerca del 20 por ciento de los que regresan de estos conflictos lo hacen con algún grado de cicatrización mental. El informe también concluye que alrededor de 320.000 del personal desplegado puede haber sido víctima de una lesión cerebral traumática (LCT), causado principalmente por la abundancia de artefactos explosivos improvisados (AEI), el arma preferida de los insurgentes en ambos países. En particular, es preocupante la revelación de que más del 50 por ciento de los que pueden haber experimentado una lesión cerebral traumática no obtienen tratamiento profesional. El informe también argumenta que, para los miembros del servicio que obtuvieron atención médica para el trauma mental, "algo más de la mitad recibió un tratamiento mínimamente adecuado".
Estas estadísticas aleccionadoras revelan la cantidad de personal militar que se devuelve y se enfrenta a daños por trauma mental en soledad y sin suficiente apoyo y orientación. Para muchos veteranos, esta lucha ha terminado en suicidio. Un innovador informe de investigación del corresponsal de CBS News, Armen Keteyian, en noviembre, informó que 120 personas que en algún momento prestaron servicios en la milicia de EE.UU. se quitan la vida cada semana (basado en información de 45 estados), el resultado son 6.256 veteranos suicidados en 2005. Las estadísticas recogidas por CBS revelaron también que los veteranos de edades comprendidas entre los 20 y 24 (los que han servido en Iraq, Afganistán y otros lugares desde Septiembre 11) fueron las características demográficas con más probabilidades de cometer suicidio - a un ritmo tres veces mayor que la de civiles de la misma edad. Este número alarmante ha convencido a algunos observadores que, eventualmente, más soldados y veteranos de las guerras post-11 de septiembre morirán por suicidio que en la misma batalla. A principios de mayo, el doctor Thomas Insel, jefe del Instituto Nacional de Salud Mental, dijo a los periodistas que era "muy probable que los suicidios y la mortalidad psiquiátrica de esta guerra podría abatir las muertes en combate".
Estas estadísticas son "dolorosas y perturbadoras", comentó la Dr Lisa Firestone en una entrevista reciente en el Washington Prism. Sin embargo, considera que estas cifras muestran "sólo la punta del iceberg" de los términos del problema. Firestone, directora de investigación y educación de la Asociación Glendon, apunta que el despliegue amplio y múltiple a las zonas de batalla peligrosas y mal definidas de Iraq y Afganistán son los principales factores que resultan en trastorno de estrés postraumático y tendencias suicidas entre algunos soldados. El Dr Jameson Hirsch de la East Tennessee State University está de acuerdo en que los "horribles experiencias de la guerra", sin duda, desempeñan un importante papel en el desarrollo de estos traumas mentales. Agrega, sin embargo, que estas presiones se amplifican aún más con "la existencia de una cultura militar en la que el suicidio es visto por algunos soldados como una solución viable a los problemas ... los soldados sienten que deben ser 'fuertes' y no mostrar debilidad", escribió vía e-mail. Firestone considera que esta actitud es también un motivo para que muchos soldados de sexo masculino en particular, no busquen ayuda. "Los hombres generalmente se resisten más a obtener ayuda en salud mental", dice.
No es de extrañar que esta cuestión se haya convertido en una preocupación fundamental en Capitol Hill. En mayo, El Comité de Asuntos de Veteranos de la Cámara celebró una audiencia llamada "La Verdad Acerca de los Suicidios de los Veteranos de Guerra", como seguimiento de una audiencia de diciembre que se centró en el plan de acción del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) para abordar la crisis. El Presidente del Comité, Bob Filner, Demócrata de California, se mostró muy crítico de la manipulación del VA respecto a la salud mental y los pacientes suicidas, sobre todo después de que se publicó un e-mail escrito por el doctor Ira Katz, jefe adjunto de la oficina de salud mental de la VA, durante una acción legal en San Francisco. Fechado en febrero 13 de 2008, el e-mail dice lo siguiente:
"Shh! Nuestros coordinadores de prevención del suicidio están identificando alrededor de 1000 intentos de suicidio por mes entre los veteranos que vemos en nuestras instalaciones médicas. ¿Es esto algo de lo que debemos ocuparnos (con cuidado) nosotros mismos en una especie de entrega, antes de que alguien se tope con esto?"
Filner apuntó directamente a Katz y al secretario de Asuntos de Veteranos, el doctor James Peake, durante su discurso de apertura en la audiencia. Al doctor Katz le dijo claramente, "Usted no está realizando su trabajo de manera eficaz". En cuanto a la VA en general, Filner dijo: "Lo que vemos es un patrón que hemos visto se remonta a los días de las pruebas atómicas, el agente naranja, el uranio empobrecido, las enfermedades del Golfo Pérsico, la lesión cerebral traumática, el trastorno de estrés postraumático, el suicidio, las personas sin hogar: el patrón de negar, negar, negar. A continuación, cuando los hechos entran en desacuerdo con la negación, entonces ustedes encubren, encubren, encubren". Los funcionarios de la VA han argumentado que ha sido difícil estar al día con el drástico aumento en el número de reclamaciones de responsabilidad como consecuencia de la mayor demanda de los veteranos de las guerras en Iraq y Afganistán, así como de aquellos que sirvieron en Vietnam, que son cada vez mayores. 838.000 reclamaciones fueron presentadas en la VA sólo en 2007, un aumento del 45 por ciento de los 579.000 presentados en 2000, antes del comienzo de la "guerra contra el terror".
"Esta no es una excusa", dice Aaron Glantz, autor del libro "Cómo America perdió Iraq" y editor del sitio web "La guerra llega a casa", que se centra en cuestiones de los veteranos. Glantz dijo al Washington Prism que el gobierno debería haber movilizado personal y recursos a la VA de la misma forma en que los militares movilizaron tropas en preparación para las invasiones de Afganistán e Irak. Acusa a la administración de George W. Bush de preocuparse sólo por su imagen y, en lugar de apoyar a los veteranos, "enterrarlos bajo una montaña de papeleo". Glantz dice también que ha habido demasiado énfasis en el estigma de la salud mental y para prevenir que las tropas y los veteranos busquen apoyo. Siente que este argumento lo han presentado a veces el gobierno y VA "para excusar su incompetencia", señalando que él ha conocido veteranos que "han buscado la ayuda de salud mental y se les ha negado".
Un avance sobre esta cuestión puede venir desde más de 2.800 millas de Washington, de un tribunal federal en San Francisco, California. En el momento de redactar este informe, el Juez de Distrito de los EE.UU., Samuel Conti delibera sobre un caso de clase de acción: "Veteranos de Guerra por el Sentido Común vs. Peake", la demanda judicial que sacó a la luz el e-mail del Dr Katz en febrero. Los demandantes, los grupos de veteranos de Veteranos de Guerra por el Sentido Común y Veteranos Unidos por la Verdad, esperan que la decisión de Conti dé lugar a un cambio fundamental en la forma en que la VA opera y responde a los veteranos. Glantz dice que tiene "más esperanzas en esta demanda que en ninguna otra cosa" en cuanto a hacer un cambio positivo, porque "fuerza a los políticos a prestar atención" a la cuestión de los derechos de los veteranos más allá de la mera retórica que emana de Washington. Conti debe tomar una decisión en algún momento este verano, quizás tan pronto como junio. Independiente de la sentencia, la parte perdedora es muy probable que apele la decisión y el caso podría encontrar su camino hacia la Corte Suprema.
"Los militares y la VA debe asumir la mayor parte de la carga en proveer una intervención eficaz y oportuna y programas de prevención para los soldados enlistados y los veteranos", escribió el doctor Hirsch en East Tennessee State. "Sin embargo, es posible que no puedan hacerlo por su cuenta y deban recabar la ayuda de científicos e investigadores nacionales para ayudarles en su lucha contra las muertes por suicidio", continuó. Todos los entrevistados para este artículo estuvieron de acuerdo en que se puede hacer más, tanto a nivel federal como dentro de las fuerzas militares para proporcionar a los soldados todos los conocimientos necesarios y estrategias para afrontar la guerra en su transcurso y después de ella. Sin embargo, este cambio llevará tiempo, teniendo en cuenta el tamaño y la complicada burocracia de los militares y la VA. "Me temo que esa separación burocrática, emparejada con un enfoque militarista a problemas muy 'humanos', podría causar que la solución sea a largo plazo", advierte Hirsch.
Tras el informe de CBS en noviembre, el senador Daniel Akaka, Demócrata de Hawai, emitió una declaración que refleja su preocupación por las estadísticas de suicidio en los veteranos: "Para demasiados veteranos, regresar del combate a sus hogares no pone fin al conflicto. No cabe duda de que es necesario actuar". No obstante, se necesitarán más que palabras para hacer un cambio. A medida que más y más veteranos regresan a casa con estas "heridas invisibles", es responsabilidad del gobierno que envió a estos hombres y mujeres a la guerra proporcionarles las mejores asistencia sanitaria y apoyo a su regreso. Cualquier cosa inferior sin duda va en contra de los ideales y principios de los Estados Unidos.