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sábado, enero 10, 2009

LAS FARC NO EXISTEN (no en plural)

Empecé a escribir este texto unas semanas antes de la muerte de los diputados. Hoy me siento sorprendido: lo que consideraba "peligrosa especulación" resultó ser "verdad sinuosa".

Entierro de "Chispas" en 1946*.
Lo primero en morir en una guerra es la verdad. A los actores no les conviene que el enemigo sepa cuán pequeños son. Es parte del problema principal: la guerra es un orden de muerte, cualquiera que quiera vivir se aleja de ella. A "las FARC" no les conviene que se sepa que en realidad las "fuerzas armadas revolucionarias" no son varias, son sólo una. Lo correcto sería llamarles "la FARC", la "Fuerza Armada Revolucionaria". Porque son mucho más pequeñas que lo que "ellas" dicen y muchísimo más de lo exagera el gobierno. Claro, mostrándose como muchas dan una idea de pluralidad que no tienen. Para nadie es un secreto que están lejos de ser tolerantes, lejos de compartir varias formas de pensar y lejos de tener unidad ideológica. Su idea de "mezclar todas las formas de lucha" oculta el severo problema del esquema comunista: los obreros tienen que obedecer a la vanguardia del proletariado, en otras palabras, pensar sólo como los revolucionarios. Si no, no hay revolución. En eso son igualitos a los militares. Todo el que pagó servicio oyó el dicho "o se obedece o se acaba la milicia". En la revolución, si el otro me ofrece su apoyo, eso no le quita "lo otro". ¡Hasta puede ser el gobierno! Vladimiro Montesinos les "regaló" armas a las FARC, hoy dice que fue para perjudicarlas porque esas armas estaban obsoletas.

Precisiones para la confusión

A la guerrilla le interesa mostrarse poderosa, que todos los actos revolucionarios sean suyos o, cuando menos, lleven a la gente a creer que es así. Al gobierno, a los militares y a todo el status quo (el modus vivendi, el establecimiento) no le conviene reconocer cuán pequeñas son porque no tendrían a quién echarle la culpa de todos los males del país, no tendrían chivo expiatorio. Uribe le apuesta a que en Colombia no hay conflicto armado sino "agresión terrorista". Se trata de todo lo contrario: no hay un conflicto, son varios, y una postura recalcitrante lo que hace es volverlos más agudos. Los narcos esos sí son una pluralidad, es casi como decir "los delincuentes". Cuando existían los grandes carteles, no era que no existieran los más pequeños, simplemente no se veían tanto. Igual los militares llevan décadas tratando de convencernos de que la guerrilla es un problema de "narcoterrorismo". ¿Cuál es la diferencia entre un narco y un terrorista? A los militares les conviene que los gringos no vean ninguna diferencia y manden dinero para combatir narcos y terroristas. El problema es que no sólo sí hay diferencia, sino que son varias. Los narcos también son paras. Los narcos son ricos y compran congresistas que mandan a los militares. ¿Luego no eran guerrilleros? A este punto cualquier gringo está confundido. Para cualquier colombiano no es ningún misterio. Como tampoco que hay congresistas, policías, militares, periodistas... pagados por mafiosos. Y la mafia también secuestra. Y tortura, y desplaza. Ser narcotraficante no implica un cariz ideológico, sólo quiere decir que se comercia con sustancias ilícitas.
Su manera de pensar está muy cerca de cualquiera que tenga un arma y esté dispuesta a usarla para ganarse unos pesos. Ser terrorista, así en la ONU no se haya acordado una definición, es atacar civiles desarmados como si de armados se tratara. Y eso lo hacen todos los países del mundo. ¿Sabe cuál es el arma química más usada en el planeta? Los gases lacrimógenos** (se usan para disolver manifestaciones desarmadas).

Corrupción "arácnida"

Pero ese no es el único problema. También está la corrupción. La guerrilla no va a pasar un listado de tipos que ella misma capturó entre sus líneas con dinero "revolucionario" embolsillado. Tampoco gusta mucho de decir cómo los castiga (según ellos "ajusticia"). Al gobierno sí: sería mostrar la brutalidad del enemigo (según él, los "asesina"). El problema es que TODAS las armas de la guerrilla, los narcos, los paras y un largo etc., tienen que haber entrado por algún lado. ¿De dónde las sacaron? El secretariado, si llega a mostrar los números de sus combatientes, los dará inflados. ¿Cómo hace el gobierno para saber su número? ¿Hace una encuesta en la selva? ¿Manda al DANE? No, confía en el DAS, la policía, los militares. Todos son cuerpos que reciben dinero en la medida en que tengan enemigos. Ahí donde la gente vive tranquila el gasto de defensa se reduce considerablemente. Los medios en Colombia tienen el problema de que les toca confiar en la fuente cuando se trata de problemas judiciales y de terrorismo. Si uno se mete a preguntar en zona roja, se arriesga a que le den un balazo. A los dueños de los medios les encantaría que el(los) gobierno(s) cumplieran su infinita promesa de acabar, por fin, con la guerrilla. No se molestan mucho si las cifras se inflan. Cuando se trata de sindicalistas asesinados, sólo se nombran si lo hace alguna ONG grande (después de decirlo en EU. o en Europa). Algo que NUNCA dicen es por qué en los medios no hay ningún sindicato (debe ser que todos los periodistas están satisfechos con su condición laboral...). También dicen "dado de baja" o "abatido" si se trata de un terrorista. No se le llama "muerto", así sea un cadáver. La cuestión es mostrar que los terroristas no son humanos. Y ese es el problema: lo son. Y son tan mentirosos como los dueños de los medios, ellos tienen sus propios medios de información clandestinos, y también los usan para decir mentiras, para inflar cifras y llamar asesino al gobierno. Mientras tanto, el DANE se tomó la precaución de no ir a ciertos lugares a contar la gente, eran sitios muy peligrosos. Pero todas las cárceles son sitios peligrosos, se publican cifras de población carcelaria escandalosas y el hacinamiento sigue igual, hace décadas por encima del 200%.

Por volverte a ver

La ONG danesa Rebelión afirmaba que nunca vio un secuestrado en Colombia. El gobierno afirma, con videos y todo, que tienen campos de concentración "que parecen los de los nazis". Al mismo tiempo, varios de sus documentos tratan de minimizar el impacto del desplazamiento en los indicadores sociales; sólo lo hace para decir que se reducen. La gente, mientras haya guerra, tendrá buenas razones para irse, con o sin visa, a los países vecinos, con o sin permiso a las grandes ciudades, así la quieran devolver. Tampoco se detendrá porque el gobierno diga que aquí no hay conflicto. Igual, en el campo siguen dando bala. En Guatemala, después de firmado el tratado de paz, Estados Unidos insistía en que tenía que abrazarse la guerra contra el narcotráfico. También lo harían en Colombia: que desaparezca un mercado de armas tan grande les representaría perder empleos en sus fábricas allá en el norte. Para los periodistas gringos no era ningún misterio que quienes pedían con más insistencia la aprobación del Plan Colombia en el congreso de E.U. eran los fabricantes de helicópteros artillados. ¡Qué raro! ¿No?

Pura suposición

Supóngase que todos (gringos, gobierno, guerrilla, europeos, paras, medios) se ponen de acuerdo y dicen "la guerrilla no es tan grande como parece". ¿Qué sucedería? ¿Sería tan importante respaldar el paramilitarismo? ¿Se necesitaría un "Plan Colombia"? ¿El problema sería militar o no? ¿Cuál sería el problema? ¿Sería de derecha o de izquierda? Si la mitad de los secuestros reales son de delincuentes "comunes", si las amenazas, los boleteos y demás son de "otros" actores, entonces ¿quiénes son esos otros actores? ¿Por qué la delincuencia es "tan común"? Si la revolución no es ni la mitad de lo respaldada de lo que dice la guerrilla ¿cuál es su poder real? ¿Significa que son menos peligrosos, menos fanáticos? ¿Que la lucha de clases no tiene vigencia? ¿El "fin de la historia"? No, significa que el problema es más complejo de lo que entre todos nos quieren hacer creer. Que el poder, de todos ellos, no es tan grande ni tan veraz como ellos mismos muestran. Que la delincuencia, esa sí, es desbordadamente plural y que sería más sano y más real llamarla "las delincuencias" y que son tan comunes como el machismo, el racismo, la violencia intrafamiliar, el abuso en el espacio de trabajo y el desprecio por la diferencia y el dolor ajeno.

Enajenación (y no de bienes)

¿No dijo el presidente Uribe que las ONG eran terroristas disfrazados? Así se haya retractado, lo que "se le salió" lo piensan varios de los más recalcitrantes en el status quo. Para ellos cualquiera que tenga un programa social en barrios pobres es un terrorista. Nada de raro tiene: nuestros ricos se la pasan en Europa y en Miami. A los Estados Unidos no le conviene reconocer que su visión es simplista y que siempre lo ha sido. A sus gobernantes a duras penas les alcanza para entender su propio país (el cuarto más extenso del mundo); suelen achacar los problemas locales a actores externos y satanizarlos. Usan un escapismo muy similar al de los jóvenes que consumen drogas...

Otras leyes

Al gobierno de Cuba le gustaría que todo el mundo respaldara la revolución (la suya) y saliera a las calles en masa a mostrar su simpatía. Pero aquí suelen hacerlo para pedir que no les quiten derechos y servicios básicos (después de que se los han quitado). Porque el problema está precisamente en la percepción. Es claro que hay un secretariado, que tiene todo un cuerpo militar que lo protege y sigue sus órdenes. Pero sus límites son bastante cortos. El Mono Jojoy en el área de despeje dijo que a ellos no los cubría el DIH, que ellos "seguían otras leyes". El sitio web de "las FARC" dice otra cosa, dice que ellos sí respetan el Derecho Internacional Humanitario; reconocen, eso sí, que tienen "dificultades". Como se trata de un movimiento clandestino, el ideal es que las células no se conozcan entre sí, que actúen con obediencia casi ciega y con mucha efectividad. Pero eso representa conceder una autonomía compleja. El estado, con mucho más reconocimiento y dinero, no logra hacerlo. No tiene la uniformidad de pensamiento ni todos sus reclutas están dispuestos a correr grandes riesgos, así pueda ofrecer algo más de estabilidad.

Un ejemplito

Pongamos un caso sencillo. Si alguien secuestra por su cuenta y lo hace a nombre de las FARC ¿cuál es la reacción inicial? La policía dirá que fueron las FARC, lo mismo los militares. El gobierno condenará el hecho y lo usará como ventaja política. El secretariado guardará silencio durante un rato largo. Eso de "confirmar una noticia" donde no hay periodismo y todo se esconde, en medio de gente que se supone no debe conocerse entre sí... Tienen equipos de comunicación avanzados, el secretariado no es ningún proletariado pobre. Pero lo mismo le pasa a la policía, tiene equipos de alta tecnología donados por E.U. y no sabe cómo usarlos. La gente armada y tozuda (terca) suele confiar primero en sus instintos. No son científicos que han desarrollado la tecnología, no, son gente impaciente y con esos símbolos de status y poder que son los fusiles, los revólveres, las granadas...

Rigor mortis

Así y todo, no tienen control absoluto sobre sus hombres. En las grandes corporaciones hay algo que se llama "la teoría de la agencia" y no es otra cosa que pensar cómo se le hace para que el gerente poderoso no tumbe a la compañía. Un grupo militar, terrorista, clandestino, tiene un sinnúmero de agentes. A los militares, en las dictaduras y en países confundidos como el nuestro, es muy difícil hacerles una auditoría. Mucho de su gasto es secreto, aquí y en la China. Y, lo que es peor, tienen mucho poder político. Cuestionarlos es meterse en un lío. ¡Si con sólo hacerles una pregunta ya se enojan! Imagínese usted un gasto militar similar al del ministerio de defensa metido entre la selva, negociando con los coqueros, reprimiendo campesinos y sin procuraduría, contraloría y defensoría que controlen los abusos. Esa visión nos da una idea de lo que son en realidad nuestros "movimientos armados". No se trata de reconocer su poder, al contrario. No se necesita mucha gente para poner una bomba ahí donde duele. El caso de la guaca dejó ver que en muchas áreas la legislación no está clara para los militares. Que eso que llaman "línea de mando" se ablanda fácilmente cuando se está en el área de combate. Si se ponen muy rígidos, la gente se les va, y si no puede, se vuelve loca y hasta se suicida. De todos modos, los militares nunca van a reconocer una realidad universal. Van a mostrarse unidos, obedientes. Con los insurgentes pasa lo mismo. La guerra además de una tragedia también es un "show", un espectáculo. Siempre hay algo que mostrar. Los militares hacen sus paradas, los guerrilleros ponen páginas web, todos montan agencias de "noticias". Si alguien desobedece, en cualquiera de los bandos, nadie va a correr a decírselo a la prensa. Lo normal es lo contrario: se busca responder sólo cuando ya estén enterados. Si se logra no decir nada a pesar de todo, tanto mejor. Se supone que un error en la guerra es intolerable. Los superiores lo mostrarán como un imposible, así haya acabado de suceder. Eso se ve en el mundo corporativo. Las multinacionales tienen departamentos completos dedicados a lavarles la imagen: abogados, periodistas, publicistas que saldrán a correr si sucede una crisis, para que la gente no los vea mal y no deje de comprar el producto o el servicio. De eso depende su "supervivencia" en el mercado. ¿Qué pasa en el rentabilísimo mercado de las armas? El prestigio se construye en las guerras. Si usted vende un producto, la hora de la verdad no es en el supermercado, es ahí donde se consume. Si es malo, la gente se da cuenta, no importa toda la parafernalia publicitaria. En el combate, al que tiene problemas de calidad lo matan primero. Eso del "control de calidad" lo deciden los de arriba. ...Y después de contar los muertos. Si usted roba en zona coquera, lo que tiene que hacer es perderse, allá la gente no lo mete a la cárcel, lo va "pelando".

Mejor ni hablemos... (no sea que llore)

¿Le parece demasiado? ¿Vive en área urbana y no le gusta ver a la guerrilla humanizada y los militares "guerrillizados"? Eso es sólo la punta del iceberg. Un defensor de Derechos Humanos se sorprendió al ver a un reconocido paramilitar negociando a nombre del ELN en el caso de la iglesia de La María. Campesinos en el Cauca han dicho que los mismos guerrilleros llegan después vestidos de militares. En el oriente los indígenas me decían que habían visto militares intercambiando insignias con los guerrilleros. ¿Será que les dio por imitar a los futbolistas al final del partido? En Urabá, un jefe de frente guerrillero se volvió "para" en unas cuantas horas. ¿La razón? Le pagaban mejor. Porque un conflicto largo se deteriora, se mercenariza. Empieza a verse gente muy rara ofreciéndole secuestrados a la guerrilla (desde hace marras), generales comprando jets de lujo, mercenarios israelíes entrenando matones (Barco, 1989) y una policía que sólo le pasa el dato a Interpol años después (Uribe, 2007), militares gringos haciendo una escuelita en Juanchaco (Gaviria), "ruidos de sables" si los gobernantes se vuelven corruptos (Samper), espías alemanes que conversan con guerrilleros y periodistas y después vuelven contentos a sus casas (Pastrana), un status quo dichoso con un presidente que quiere volver al estado de sitio, que lo más democrático que ha hecho es "no haber lastimado a sus opositores" cuando le ganaron en el referendo (Uribe)... ¡Y no he nombrado un solo dato de la "parapolítica"! También son datos suavecitos... No quiero pensar en records de periodistas y sindicalistas asesinados, en bombardeos indiscriminados, en minas quiebrapatas, niños degollados, motosierras, torturas, en 2.000 muertos en fosas comunes cuando falta más del 95% por investigar...

Mentiroso, mentiroso

Las potencias en estos días tratan de disfrazar a todo lugar lo terrible de sus guerras, que no se vean los ataúdes de los soldados muertos, que no se oigan los gritos de las víctimas civiles (y militares tampoco). Al contrario, que se vea todo como un jueguito de video, la emoción de una película de Indiana Jones, el ideal sublime de la patria. Todo está en los detalles. En sus paradas frente a los medios, los integrantes de las FARC se ponen la bandera en un brazo, grande, que se vea. Los militares en la Casa de Nariño se arrodillan ante la bandera y la besan, todos los días y al frente del público. Pero las balas no traen banderitas del país de fabricación en el casquillo, a veces ni siquiera en la caja. No, eso prefiere ocultarse. Bateman, cuando el M-19 estaba en el monte, reconoció que le compraban armas a Estados Unidos. Allá es muy fácil hacerlo. También es común el sigilo cuando el estado compra armas en el mercado internacional, rara vez se dice a quién se le compró, si mucho se dice cuánto. Porque el problema pasa por pensar que todo lo que esconde el que manda está bien. Y una de esas cosas es que ni siquiera el secretariado puede garantizarse (para sí mismo) la obediencia de los suyos. El gobierno Uribe Vélez tiene mucha popularidad, pero si empieza a reclutar gente para llevársela para el monte, no le durará tanto. Menos si lo hace en las clases altas. Nadie quiere ver morir a sus hijos, pero la guerra no se hace sin muertos. Los impuestos se aguantan, sí, pero no mucho. El 70%, según los medios, respalda al presidente, pero no con su dinero. La evasión no se ha reducido en el mismo porcentaje, ni siquiera en el 10%. Una cosa es responder una encuesta y otra es pagar por lo que uno dice. Imagínese esta encuestita: “Si me responde, de eso depende cuánto pague en impuestos, si sus hijos se van o no al monte, si le pagan bien su salario y si a usted lo secuestran o no". Cualquier persona sensata no responde. Si le toca, se prepara: consulta a su tía, a su mamá, a un amigo... El que pueda, también lo hace con su abogado, su contador, su socio... Y la triste realidad indica que muy pocos hacen todo eso a la hora de votar, de buscar trabajo, de evadir impuestos, de comprar cosas nocivas para el país y para la propia salud.

Conflictos y rostros

Porque no sólo sí hay un conflicto, sino que hay varios simultáneos y con múltiples actores, que se extiende mucho más allá del territorio nacional. Uno de ellos es precisamente el conflicto con la realidad, esa que no encaja en nuestra manera de pensar, que estaba antes y estará después de nosotros. Porque lo real nos excede en todo: no necesita hablar inglés, ni siquiera español. No sólo habla las lenguas indígenas y africanas que llevan siglos en estas tierras, ni sólo la de miles de extranjeros que viven aquí. Habla en especial el lenguaje no verbal, ese que todas las armas quieren reemplazar pero no pueden. Porque se puede mentir con las palabras pero no con el gesto. ¿Qué se ve en los rostros de los armados? Cuando están negociando, mucha sonrisa. Si quiere verles el rostro verdadero, tóqueles la pistola sin permiso... ¿Qué se les ve? Dureza, enojo y miedo. Desconfianza. Las formas rudas de quien está acostumbrado a que se le obedezca sin chistar. Y la realidad no obedece, tiene sus propias reglas. Para conocerlas se necesita el trabajo diligente del investigador, el que se pasa décadas buscando entenderlas. Las leyes de la naturaleza marcan la diferencia entre el destino de los cohetes que iba a destruir el palacio de Nariño y el lugar donde cayeron: en medio de los indigentes ("El Cartucho"). Entre la estación de policía y el resto del pueblo, el mismo que la FARC destruye sólo para darle a la estación. También es la diferencia entre la promesa de los militares de acabar con la insurgencia desde tiempos de Rojas Pinilla y la actualidad. Entre lo que pretendía la doctrina de la seguridad nacional y el para-gobierno de los narcos del presente. También es la diferencia entre los muertos de los indigentes y los que salen en la primera página de los diarios. Entre la realidad de las prostitutas y la de las "top-models". Porque el rostro de las poquísimas personas que conozco que no tenían televisor, ni ningún tipo de teléfono, ni radio y a duras penas sabían leer, no se veía como el de los jerarcas armados. Se veía, libre, feliz, en medio de la selva. Ninguno de ellos necesitaba escolta. Su cara no se parecía a la de ninguna estrella de cine, ni a Mao, Lenin o Marx. Eran rostros indígenas del oriente y negros del área rural de Buenaventura. No necesitaron palabras para mostrar su sabiduría: me dieron comida y bebida sin preguntarles. Lo único que tuve que hacer fue estar ahí. La generosidad entre pobres es espontánea: no llegué en carro, ni en Everfit. No llevaba nada distinto a unos bluyines sucios y una camiseta. ¡Ah! Y las llaves de la casa, la cédula y la libreta militar en el bolsillo (por si las pulgas).
Desde que gobierna Uribe no he vuelto a salir. Tanto militar por ahí implica miradas hostiles, preguntas, requisas... ¡Hasta devoluciones! Incluso antes de salir de la ciudad. Hay caravanas, pero todas son en carro, ninguna en cicla y a pie. Buenaventura, Tumaco, Puerto Tejada... Están muy calientes. Hay que ir en un bus que no es barato (en las terminales la mera miadita está a $700). Llegue rapidito a donde es, ni se le ocurra atravesar la ciudad a pie.

Transferencia de...

La gente de alta dice que ve militares y se siente tranquila. Los holandeses, los daneses, los suecos y muchos visitantes civilizados (casi todos en Bogotá) no piensan lo mismo. Plata para armas la tienen los militares, la guerrilla, los paras... Sume los presupuestos de los tres (no, no cuente a los narcos). No le va a dar el presupuesto de las universidades y los hospitales juntos. NO. Le va a dar como 4 veces el presupuesto nacional. Eso es mucha plata. Y los países del norte de Europa, que aguantaron hambre cuando los vikingos hacían sus hordas, que vieron dispararse los presupuestos militares de sus vecinos antes de las dos guerras mundiales, saben por qué es que hay que desconfiar de tanto gasto. Peor aún, allá las armas ayudaron porque crearon tecnología que después las universidades usaron para algo bueno. Acá las armas llegan ya hechas y la tecnología se queda allá. ¿Cuál es la tecnología que nos han dejado las fuerzas armadas, revolucionarias y "legítimas"? Cilindros bomba que fallan por
Víctimas del bogotazo en 1948***
varios metros y casquillos de metal (los de Indumil) que puede hacer cualquier país que haya superado la era del cobre. Porque la tecnología de punta que tenemos en Colombia está (¡Güeeeepa!) en el baile, la danza, el canto... La tecnología que se inventa un pueblo para que la tristeza y el miedo no lo paralicen. Está en los inventos de cirujanos, neurólogos y cardiólogos, los que han tenido que arrancarse cabellos y pestañas para reparar mujeres que quieren huir de su realidad a punta de silicona, los que necesitan el conocimiento de los que saben de verdad, los que aprendieron después de cerrar tanto hueco de bala, puñal y machete, después de sanar tanto ataque cardiaco de viejit@ asustad@, tanto tejido desgarrado por carros afanosos...

El pobre diablo de Don Omar, el Pedro nadie de Piero, las víctimas de Pedro Navaja y Juanito Alimaña, el ciudadano común de Kafka, la gente sencilla de Neruda... Tienen algo en común. Y no es la pistola.


Este texto, escrito en 2007 (probablemente abril), permaneció oculto a mis ojos hasta 2014; lo ubico en 2009 porque debió ser su fecha real de publicación. Igual, sus argumentos no han perdido vigencia. Se puede contextualizar con:
http://es.wikipedia.org/wiki/Secuestro_de_los_12_diputados_del_Valle_del_Cauca

Para una visión similar, desde una posición política mucho más a la derecha, ver:
http://eldiario.com.co/seccion/OPINION/las-farc-no-existen110802.html (2011).


* Imagen tomada de El Espectador. El caso 'Chispas'. Bogotá, enero 20 de 2013.

** Imagen tomada de EFE y Acento.do. La policía carga y lanza gases lacrimógenos contra manifestantes en el G7. Santo Domingo, mayo 27 de 2017. Ver también: Diagonal. El buen negocio de la venta de armas en época de crisis. Madrid, julio 18 de 2013.

*** Imagen tomada de TeleSur.tv y Archivo El Tiempo. Bogotazo y Las 25 imágenes que usted debe ver sobre el Bogotazo (13). Abril de 2017.


viernes, octubre 31, 2008

Los puntos sobre las íes

O sobre cómo los medios buscan satanizar el secuestro y ablandar las masacres.

Miércoles 22 octubre 2008
 
No es ningún misterio. Si el asesino del niño secuestrado hubiera sido un paramilitar el despliegue de los medios hubiera sido mucho menor. Desde 1990, cuando Pizarro Leóngomez estaba vivo, los grandes medios de comunicación en Colombia se pusieron de acuerdo en "no servir de caja de resonancia para acciones terroristas". El único que se negó fue El Colombiano, con el argumento de que se dejaría de favorecer el intercambio de ideas necesario para la paz. Los demás siguieron la línea y, en los últimos años, la han estrechado, en el más puro estilo gringo.

Las revistas "informativas" de mayor publicación siguieron el juego de ignorar ramplonamente a los paramilitares, ceñirse a la información de las fuerzas armadas y mostrar a la guerrilla y el narcotráfico como el (único) enemigo militar. Sólo empezaron a "aparecer" con las negociaciones de paz en México y Venezuela en los gobiernos Gaviria y Samper, pero el tono sigue igual: el secuestro es el más terrible de los delitos, las masacres son sólo objetivamente malas.

Igual que el gobierno, los dueños de los medios quieren hacernos creer que retener a una persona, así sea por unas pocas horas, es mucho peor que asesinarla. Tan curiosa postura jurídica proviene, precisamente, de que las víctimas de los secuestros están más cerca del gobierno y de los dueños de los medios, que las de las masacres. No es sino revisar: ¿hay algún cacao entre las miles de víctimas de las masacres? Por supuesto que no. De los secuestros sí, de hecho se pensaron desde un principio para eso pero, durante las negociaciones de paz del gobierno Pastrana, la guerrilla lo amplió a todo el que tuviera un pequeño capital.

Pero el secuestro, en cualquier orden legal, está por debajo del asesinato. Si una persona retiene, es obvio que su interés es económico. La gravedad del secuestro no está en la retención en sí sino en la amenaza de muerte si no se paga el dinero. La víctima del secuestro paga justamente para evitar que lo maten. Se reduce a la persona a mercancía y se utiliza el amedrentamiento para alcanzar un fin económico. Un asesinato doloso, es decir, con la clara intención de hacer daño, es gravísimo en cualquier parte del mundo. Si la intención no es retener para obtener dinero sino acabar con la vida de la otra persona, es obvio que ni siquiera se deja el resquicio de recuperar a la persona después de pagar. Peor aun si se gana dinero con el asesinato. Ya no es la vida humana la que vale sino su muerte.

Así, mientras el status quo hacía todo lo posible por mostrar el secuestro como el peor drama nacional (que lo es), uno peor se fraguó, se "institucionalizó" y prosperó al lado de las escuelas de sicarios: los escuadrones de la muerte. En México y EE.UU. se les conoce como "vigilantes". Acá se les llamó "paramilitares" porque era un secreto a voces que el ejército los organizaba, colaboraba con ellos y, en el mejor de los casos, se hacía el de la vista gorda. Por eso los documentos oficiales nunca han gustado del término, se refieren a ellos como "los mal llamados grupos paramilitares".

Una masacre es un delito complejo. No se trata de un asesinato. Es algo peor: son varios al mismo tiempo, con clara intención de hacer daño, no sólo a los que se mata sino a toda una serie de comunidades que se amedrenta. Es decir, se hace todo el daño al que se llega con el secuestro y se le agrava con un radio de acción más amplio y unas consecuencias más severas. Si la retención de uno es grave, asesinarlo es peor. Por ejemplo: un secuestrador sigue todo el procedimiento típico del delito. Resulta que los familiares de la víctima no le pagan. El victimario sigue amedrentando pero no cumple con la amenaza de matarlo, no llega a tanto, su respeto a la vida se lo impide. Cualquier jurado o juez en el mundo consideraría esa actitud de respeto como un atenuante: secuestra pero no asesina. En una masacre no sólo se asesina a Pedro, sino también a Pablo, Juan, Camilo, Marta, Miguel...

En la escalada del conflicto la guerrilla siguió con los secuestros masivos. El de la idea no fue precisamente un guerrillero, fue de Pablo Escobar, que secuestró a varios familiares de personalidades a la vez para impedir la extradición. Pero la retaliación no se hizo esperar. Las masacres se concentraban en Urabá, con el exterminio masivo en Mapiripán comenzó la expasión del modus operandi en toda la nación. "Quitarle el agua al pez" era el argumento. Las partes del conflicto están, desde hace años, en un concurso macabro de quién es capaz de hacer lo peor. Eso es precisamente lo que la humanidad llama "guerra". De una escalada similar nacieron las bombas atómicas.

Es importante reconocer que lo mejor para el país y para la humanidad es tomar la dirección contraria. ¿Por qué los paramilitares, en vez de masacrar, no empezaron con los secuestros masivos? En vez de llegar a un pueblo y matar 10, 20, 30 personas ¿por qué no las retuvieron? Porque la idea era superar a su enemigo en el terror. No era quitárselo de encima ni responder con el ojo por ojo, diente por diente. No. Era llegar más lejos que él. Ser más_atroz que él. El único que ha establecido la relación entre sadismo y narcotráfico parece ser Gustavo Alvarez Gardeazábal, en "Comandante Paraíso". Muestra como "ver sufrir" al enemigo es un aliciente, como la mafia (igual que todas las mafias del mundo) utiliza la tortura como sanción ejemplar. No basta matarlo, hay que desmembrarlo, cortarlo de forma minuciosa para hacer evidente su sufrimiento a los demás. Se trata de trasmitir el mensaje de "si te metes en la guerrilla sufrirás lo indecible". Una respuesta al "si eres rico tienes que pagar, hasta con tu vida" de la guerrilla.

El paso hacia adelante implica reconocer también que los medios de comunicación hacen todo lo posible por ignorar a las víctimas del secuestro llevado a cabo por paramilitares. País Libre, en sus estadísticas, muestra que estos grupos son responsables de, al menos, el 17% de los secuestros, muy por encima de la delincuencia común. Los medios, en cambio, no entrevistan a las víctimas, no les hacen homenajes, no los convierten en símbolos nacionales por obvias razones. Si la ultraderecha también secuestra ¿cómo se sataniza el secuestro? NO ES EL SECUESTRO EN SÍ LO QUE VEN COMO MAL. Es el secuestro de la guerrilla. Se trata de ubicar, identificar y condenar sólo a un grupo. Y ¿dónde están los secuestrados de los paras? ¿Qué han dicho al respecto los líderes de las AUC en las audiencias de Justicia y Paz? Para los grandes medios ese tema no existe. Consideran a País Libre una organización respetable porque la organizó el hoy vicepresidente, Francisco Santos, pero se hacen los locos con sus cifras.

Desde el otro extremo, es evidente que la guerrilla se hace la de la vista gorda con el secuestro simple. Lleva años diciendo que no secuestran, igual que el gobierno, afirma que si alguien lo hace, son "elementos aislados". El gobierno dice que "vivimos una paz paramilitar", la guerrilla sostiene que no hay ningún deterioro ideológico, que el narcotráfico no los ha permeado. Y también hacen falta investigaciones minuciosas sobre las masacres de la guerrilla, que por ser menos no dejan de ser graves. ¿Serían capaces de ubicar las fosas comunes y mostrárselas a sus víctimas? No lo creo, en lo más mínimo.

Para todos nosotros vuelve a ser importante reconocer respuestas obvias: hubiera sido mucho mejor pagar más impuestos y que las fuerzas armadas hubieran llegado legalmente, sin violar los Derechos Humanos, a los territorios controlados por la guerrilla, que pagar cuantiosas bandas de asesinos para hacerlo. También que era mejor pagar más impuestos, ser más puntuales en las leyes laborales (¡cumplirlas al fin!), proteger hasta con nuestras palabras a los sindicalistas y miembros de la oposición amenazados, a dejar que los partidarios de las posturas armadas tomaran fuerza. Todo eso es evidente, pero ¡¡cuántas vidas, cuántos sufrimientos, cuántas locuras nos cuesta apenas empezar a reconocerlo!!