sábado, abril 14, 2012

Respuesta a "Las carreteras de Colombia"

Un amigo mío, docente, me envió este artículo de Juan José Hoyos en El Colombiano.  Ni corto ni perezoso le respondí así:

Vía Cali-Buenaventura
Gracias, ilustre.  El autor, se nota, es bastante paisa.  Lo suyo pasa por Antioquia y si mucho sale de la zona andina.  En el Pacífico, en especial hacia Quibdó, no hay que escarbar mucho para saber que se han dado 4 paros cívicos (ciudadanía, empresarios, iglesias y funcionarios juntos) para protestar por una vía que está mal hecha y nunca reparan.  La de Alfredo Restrepo no es la única voz sensata, un sabio (cuyo nombre quiero recordar pero no lo logro) se conoce la carretera Cali-Buenaventura como la palma de su mano.  Recomendaba reforestar con especies nativas, reutilizar el ferrocarril (¡oh, qué casualidad!), canalizar aguas lluvias y contratar a las familias lugareñas para que cultivaran las pendientes que se vienen encima de la vía periódicamente.  Pueden hacerlo con pastos especiales (y no meterles vacas) y muchos de ellos dan maní o nueces comestibles, además de frutales y arbustos por el estilo.  Con eso se limpiaría el ambiente y se garantizaría que el cauce de los ríos mantuviera un recorrido predecible.

¿Por qué no se le hace casi a casi la totalidad de la población de Quibdó (y de todos los que han tenido que sufrir su vía principal?  ¿Por qué, a pesar de que por ella pasa el 60% de la carga del país, se sigue tratando la Cali-Buenaventura como una vía secundaria?

La respuesta la vienen dando las organizaciones afro desde hace décadas: racismo presupuestal.  La plata es "de ellos".  ¡Ni de fundas permitir que la administren negros e indígenas! (así atraviese territorios que la constitución reconoce como "imprescriptibles, inembargables y enajenables" y para ambos pueblos).

Pero...  Lo que el artículo no menciona para nada, es que el esquema occidental, lleno de carreteras por todas partes, es lo más ineficiente del mundo.  Europa lo hizo mucho antes que América y el resultado es que no queda ni un bosque natural.  Los que hay los han reconstruido por pura nostalgia.  Y porque les falta aire, claro.

El medio ambiente, la creación magna del Señor, evita, a toda costa, usar la rueda.  Es imposible lleva sangre y alimento a un cuerpo ajeno que sólo rota alrededor de un eje.  TODOS los sistemas bióticos usan patas, alas, escamas, colas, ganchos, plumas... pero nunca ruedas.  Semejante aparatico ("la gran creación del hombre") necesita aplastar la tierra de forma continua.  Un muro pequeño la mete en problemas, así un niño de 4 años lo salte con facilidad.  ¿El resultado?  La más clara expresión de la grandielocuencia humana.  Cada que se hace una carretera se abre la mente a una forma de pensar que literalmente aplasta lo que no comprende.

Una vez iba a pie por la carretera Cali-Buenaventura.  El tráfico se había detenido desde hacía horas y quería saber por qué.  Encontré por fin una mula volcada de lado, atravesada en la vía y rodeada de curiosos.  Llevaba una "píldora" metálica descomunal, enmarcada en un marco cúbico de metal.  La "pildorita" se había roto y derramaba un líquido que soltaba vapor blanco a granel.  Llevaba horas haciéndolo.  El alquitrán se había disuelto, el químico había hecho cama en la carretera y corría raudo hacia la quebrada más cercana.  El vapor salía a la misma velocidad hacia arriba y, cada que el viento cambiaba de dirección, nos obligaba a todos los curiosos a cambiarnos de lado: daba una sensación de ahogo similar a la del gas lacrimógeno.  Pregunté si se había avisado a la gente de abajo de la cañada, para que no consumiera el agua.  Me dijeron algo como un "mm.. psí.  Alguien bajó por ahí a avisar".  También pregunté si eso pasaba seguido y un señor, que parecía del lugar, me dijo "¡A cada rato!".

Ese es el esquema de "progreso" que quieren llevar a toda costa a través del Darién, pero no de Medellín a Quibdó.  El mismo que sólo ha servido para que los bonaverenses sólo vean pasar la riqueza.  Y quedarse con los daños ambientales.  Un grupo de expertos decía que el solo hecho de tumbar el monte y lanzarla con mera roca muerta tenía consecuencias desconocidas.  Había pocos estudios y muchas especies simplemente no la atravesaban.  Otras corrían el riesgo y eran atropelladas de forma regular, sin importar que estuvieran en riesgo de extinción.  En Holanda, los ganaderos se quejaron tanto, que les construyeron puentes sobre las autopistas para las vacas y las ovejas.  En Europa occidental se puede ir a todo lo que dé el carro en las intermunicipales.  La sorpresa fue que descubrieron que algunas especies de conejos y hasta de osos las estaban usando.  Y les pusieron hasta pasto.  Y se ven puentes que no son para humanos, con pasto, encima de las autopistas.  Acá no las hay ni para humanos.  No hay que olvidar que Holanda es un país sumamente rico, que hasta regala el gas a todos los usuarios domiciliarios.  Nosotros se lo cobramos con diligencia y pasión, pero se los abaratamos a los inversionistas de capital para que se queden, como hacen nuestros gobiernos con casi todos los minerales.  Y no sólo en Colombia.

Es obvio que ese sistema es una barbaridad, que ni siquiera funciona bien para aquellos que es un regalo.  Hace décadas que merece cuestionarlo y ojalá sumercé lo haga con sus grupos de estudiantes más pilosos.

Buen viento y buena mar.


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