sábado, octubre 25, 2014

*** Las preguntas que no le hicieron a Obama

Fuente: U.S. Department of State en Flickr
La foto parece la de cualquier visita de jefe de estado, tan acogedora, precisamente en el centro del poder occidental.  La tomaron en agosto 5 de 2014.  Se trata de un presidente desconocido de corbata azul posando para la foto oficial de la visita de Teodoro Obiang Nguema, presidente vitalicio de Guinea Ecuatorial, durante la cena en la Casa Blanca de la Cumbre de Líderes África - E. U.  También se ven muy sonriente la señora desconocida de amarillo y la primera dama, Constancia Mangue de Obiang.

Hasta ahora, que se sepa, a nadie se le ha ocurrido preguntar:

¿Por qué es tan diferente a la foto de abajo?

Fuente: hiphopandpolitics.com
La foto, al parecer propiedad del magazín alemán OK!, no fue fácil de conseguir para ningún fotógrafo, en medio de la lluvia y captada muy al estilo paparazzi.  Un apretón de manos, pensado para pasar lo más desapercibido posible, se demoró décadas en llegar.

Teodoro Obiang, como todos sabemos, es el sucesor de Francisco Macías, su tío, un tipo un poquito menos demócrata que él, nada más.  Cualquiera puede ver que Amnistía Internacional es una organización izquierdista que se dedica a calumniar jefes de estado respetables y produce notas tan faltas de seriedad como esta.  Lo mismo podemos decir de Human Rights Watch, que se atreve a publicar informes como esteDeberían seguír el ejemplo de Naciones Unidas y tomar nota de su informe sobre Derechos Humanos de 2014. Pero ¿no se está excediendo al presionar al país a firmar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional?  ¡Faltaba más!

Todo eso lo sabemos.  Pero ¿por qué no se trata de la misma manera a Raúl Modesto Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba?  ¿Por ser hermano y sucesor de Fidel Castro?  ¡Eso no tiene nada que ver!  ¿Por qué no se le recibe en una senda cena en la Casa Blanca, muy hospitalaria, con foto oficial y todo, como a cualquier líder latinoamericano?

Cuba tiene buenas relaciones con España, igual que lo hace el presidente Obiang.  Esas tan importantes para las agendas económicas de ambos países.  Guinea Ecuatorial sólo ha tenido desavenencias sin importancia en esa relación.



Debe ser que el gobierno cubano se ha portado mal en cuanto a gastos en salud y educación.  Debió seguir la misma política liberal minera de Guinea Ecuatorial en su territorio y no mezclarse con tipos tan peligrosos como Hugo Rafael Chávez Frías, comunista plebiscitario venezolano.  Claro, también está el problema de las confiscaciones.

Pero, de verdad.  ¿Por qué otras razones se trataría tan mal a un jefe de estado?


jueves, agosto 28, 2014

Múltiples imágenes, un solo video

Las imágenes de los videos de YouTube que nos muestran los buscadores no son la gran maravilla.  Normalmente son de baja resolución.  Supongamos que busco el video "Detrás de Cámaras Ante la Trata de Personas Reaccionemos en Cadena"; me mostrará la siguiente imagen:

http://img.youtube.com/vi/9Fw-ZgKH90c/default.jpg

Ese es el enlace a la imagen "predeterminada" (default) del video, no al video en sí.  Por eso está en el subdominio "img" y en el subdirectorio "vi" ("video image", o imagen de video).  Para reproducirlo, el enlace debe decir "watch" en algún lado.  El normal es https://www.youtube.com/watch?v=9Fw-ZgKH90c. (con o sin la "s" en http).

Ahora, hay varias posibilidades para usar las imágenes en sitios web y cosas parecidas.  Hay un tamaño intermedio que conocen algunos técnicos y es el "mq" (medium quality, o calidad mediana):


Un tamaño mediano ya satisface las necesidades de la mayoría de los blogs, acostumbrados a imágenes pequeñas para navegar más rápido (y no competir con la cantidad de publicidad que suelen colgar).  Pero Google quiere promocionar los videos que tiene en su haber.  Ahora, si se busca el título en su buscador aparecerá una imagen más grande como primer resultado:


Si la publico como manda el automático de Blogger, la disminuye a "mq", me toca exigirle el "tamaño original" para que me la muestre tal cual.

Ahora,  si el video es de alta calidad ("high quality", HQ), ofrece otra opción: "maxresdefault", es decir "maximum resolution default", la predeterminada en máxima resolución.  YouTube la usa normalmente para los "embed" o insertados más grandes.  Los enlaces a pantalla completa usan esta o la que esté disponible, el caso es llenar toda el espacio disponible.  Su tamaño ya mete en problemas a este blog, con un diseño de columna estrecho y viejo.  Las tendencias del diseño actual, con máquinas cada vez más poderosas y muchos dispositivos que empequeñecen las imágenes, tienden hacia fotografías y gráficos con todo el grosor de la pantalla:


Para poder apreciarla, es mejor darle clic con el botón derecho del ratón (en Mac se hace de varias formas) y escoger "Abrir imagen en una pestaña nueva" o su equivalente.  El navegador, automáticamente, la reduce al tamaño de toda la pantalla.  Si se quiere ver el detalle, toca darle clic y moverse con las barras laterales, o el dedo, para los dichosos de tener pantallas táctiles.

Si lo que se quiere es reproducir a pantalla completa, lo que se hace es añadir "_popup" después de "watch" en el enlace tradicional: 

https://www.youtube.com/watch_popup?v=9Fw-ZgKH90c

Enlace normal = https://www.youtube.com/watch?v=9Fw-ZgKH90c

Noten que, en todas las versiones, no cambia el código del video.  En este caso es "9Fw-ZgKH90c".  No se debe cambiarle ninguna mayúscula a minúscula o viceversa, puede resultar en un video distinto o inexistente.

Video inserto ("embed").

Si se revisa el código de esta entrada, se verá el enlace tradicional cambiado así: https://youtube.googleapis.com/v/9Fw-ZgKH90c&source=uds.  Antes se veía así: https://www.youtube.com/v/9Fw-ZgKH90c.  Ambos llevan al mismo video, pero a pantalla completa.

Los expertos en la "API" de YouTube sabrán muchas más posibilidades y ojalá tengan el tiempo y la paciencia para explicárnoslas una por una y de forma entendible.  Me gustaría conocer las opciones que ofrecen otros sitios de publicar videos, como Vimeo, por ejemplo.  Pueda ser que aparezca uno nuevo y ofrezca muchas más posibilidades.

Las imágenes son públicas, la idea es que todo el mundo las vea.  Pero no todos los autores simpatizan con verlas por todas partes.  La de este video pertenece a una campaña nacional de la Cancillería colombiana contra la trata de personas.  ¡Difícil encontrar una más pública!  Pero algunos artistas digitales verían mermar sus ganancias si todo el mundo explota sus imágenes sin pagar.  ¡Ojo, pues!  ¡Conste que advertí!


Escribir y volverse loco

Si la escritura no tiene sentido ¿para qué empezar? Mi problema es que sí lo tiene y lucho para escribir cualquier bobada. Ese es el gran obstáculo siempre: ¿para qué escribir? Cuando logro, de algún modo, una respuesta valiosa para mí, tengo que enfrentar las razones negativas de los demás (así no estén presentes). Por eso diría que escribir es un esfuerzo colectivo. No se puede hacer sin los demás. Si "los otros" son más hábiles, pueden acabar con cualquier vocación por la escritura. A nivel general, me choqué, y de forma paulatina, con que nadie te forma para escribir. De primerazo pensé en el periodismo, como Gabriel García Márquez y otros. Pero ahí la escritura está supeditada a otros fines y pasa por poderosos filtros que "te retan" a trampearlos para encontrarse con el público. Me di cuenta de que la estructura exige una total identidad con el medio o una hipocresía perpetua. Antes de acabar la carrera* pensé en "Literatura", la licenciatura que ofrecen varias universidades. Las mismas estudiantes de esa carrera, que conocí en yoga, me sacaron de la ilusión. Ellas se formaban para animar a los muchachos de colegio a escribir. Descubrí que yo había padecido ese tipo de asignatura: estaba llena de una excesiva y repugnante reverencia por España. Es como si 200 años de independencia no hubieran tocado esa asignatura. En realidad no animaba a nadie. Lo que hacía era encasillarlos a todos en formatos y tendencias preestablecidas. Después, mucho después, conocería artistas plásticos que se fueron al otro extremo: querían romper cualquier horizonte moral. Les pregunté si eso no abriría la puerta al abuso, la tortura, llevar lo peor de la humanidad a un nivel "sublime". Me respondieron que no, que los horizontes morales le habían hecho más daño a la humanidad; ¡como si "la crisis de la razón" no hubiera ocurrido después de la 2a guerra mundial, hace más de 60 años! La discusión con ellos no se ha detenido. Sin duda, respeto mucho su trabajo, en especial cuando está bien hecho.

Así, me encontré en la escritura pretendida por mí una actividad de alto riesgo. Toca sacrificar un tiempo que generaría ingresos en otras actividades, estarlo defendiendo en una sociedad metalizada, y correr el riesgo de perder la razón cuando se hace de forma profunda y metódica. Después de todas esas luchas, planteadas apenas para empezar, cuando uno le saca el tiempo y se dedica a crear o seguir universos que no son éste, puede empezar a quedarse en "eso otro" y perder el contacto con la realidad. García Márquez lo hizo durante meses para parir "100 años de soledad". El es autor de otras épocas, con camisas de fuerza más apretadas. Yo inicié el camino cuando la historieta estaba ahí para tentarnos a todos, para pedir a la madre proveedora que nos saciara esa necesidad. Los de ahora tienen un bombardeo todavía más riguroso: por todas partes les llega el influjo de tendencias grotescas, enajenantes, que sirven primordialmente a públicos que no son el nuestro.
Sus búsquedas, sus luchas, se localizan en áreas lejanas, que no nos describen. Los muchachos (y en parte yo mismo) crecen con imágenes del mundo que no son suyas, pero que les interpelan y les llevan a identificarse, en desmedro de lo nacional, lo local. Lo que se produce aquí compite con muchos menos recursos, pero a veces está guiado por profesionales que conocen nuestra tragedia y tratan de dialogar con ella, casi siempre con muy poco éxito. Niños y muchachos están muy ocupados soñando cosas ajenas, pensadas minuciosamente para inocularles el control de su consumo. "¡Compra, compra!" parece gritarles el sistema a cada pequeño minuto que les dedica. "Compra y serás feliz", como si no hubiera peor falacia. No defiendo un orden en donde el interés mercantil sea reemplazado por la sumisión al control político. Defiendo un orden en donde niños y jóvenes intervienen mucho más allá de escoger si lo que se emite es una película o la otra (con sólo dos opciones para escoger). Un orden en donde ellos y ellas determinen el color, el grosor de las líneas, las velocidades, el nivel de lo grotesco o lo extremo, incluso con escasa supervisión de sus padres. Pero que sea de ellos, no de corporaciones nacionales o multinacionales (en nuestro país vienen a ser lo mismo, pero eso es otro rollo). El punto de vista crítico es indispensable para pasar a ese orden, para que niños o muchachos empiecen a soñar sus propios sueños. Vale la pena repetirlo: SOÑAR SUS PROPIOS SUEÑOS. Nos van a inquietar, nos van a escandalizar, pero será mucho mejor que ese "manto sordo" con el que hemos decidido cubrirlos. Si logramos sacarlos de esa cubierta, podremos, por fin, escucharlos.

La escritura, igual que otros procesos creativos, implica tener esas libertades suyas que no hemos sabido darles. Y nadie puede dar de lo que no tiene. Es física e idealmente imposible. Si no tengo manzanas, no puedo dar manzanas. Si no tengo libertad, no puedo compartir algo que no tengo, ni conozco ni he experimentado. El solo hecho de intentarlo, en mi limitado horizonte personal, tiene profundas implicaciones políticas. Nos cuestiona la relación con la forma misma en que entendemos la realidad. Lo que tenemos en la cabeza lo podemos controlar, manipular, influir. Es nuestro universo; en él, lo que decidimos se hace, según las reglas que nosotros mismos determinamos. Esas reglas pueden ser tan precisas o tan exigentes como las de esta realidad "física" que compartimos. Es importante que descubramos cuán descuidado está ese mundo interior. Vamos por la vida disimulando, haciendo e incluso hablándonos a nosotros mismos como si ese mundo no existiera. Eso, sólo eso, es ya una locura. Si las sociedades empiezan a negarlo, pueden llegar a negarnos la mismísima libertad de pensar. Y de pensar lo que se nos dé la gana! Si no existiese esa libertad, todas nuestras alineaciones mentales se vuelven una fantochada. La imposición, el anhelo de controlar lo incontrolable desde fuera, hace a las sociedades y comunidades más propensas a la locura colectiva. La "salud mental" se nos vuelve un instrumento de control, dirigido, principalmente, por las mentes más insanas. Si no podemos soñar (o aun peor, todos nuestros sueños se uniforman), no podremos dialogar con los locos**. Nos perderemos la infinita riqueza de los que han tenido que abandonar esta realidad "física" por dolor o por alguna enfermedad en el cerebro. Empezará a reinar la idea de que todos son "otros seres", no humanos, que no tienen ni merecen dignidad. Perderemos la gran oportunidad de entender las razones por las que esas otras personas, tan sanas como nosotros en otro momento, perdieron "la razón". No sabremos - ni querremos saber - que lo que les pasó a ellos nos pudo pasar a nosotros. Perderemos, y tal vez para siempre, la posibilidad de volver a verlos sanos, ahora mucho más ricos, después de haber vivido la locura. Nos perderemos lo mejor: que ellos, ahora sanos, nos muestren, nos señalen, lo mucho de locura que hay en lo que nosotros llamamos "normalidad". ¿No es la guerra "normal"? ¿No lo es la abrumadora violencia que se esconde en la vía pública pero se desata en lugares tan "seguros" como nuestros hogares? ¿No es "normal" que miles, millones, se mueran de hambre mientras sobra la comida? ¿No lo es que, en cada país, haya siempre un delincuente entre quienes nos gobiernan? Necesitamos siempre alguien que nos cuestione desde afuera. ¿Cómo podremos responderle si, en nuestra vida interior, reinan la nada y el vacío? Si la vida está llena de arte - y uno donde quepan muchos, muchos - la respuesta para ellos podría ser más humana, más llena de dignidad. La respuesta que les demos será, en mucho, la que podremos darnos a nosotros mismos. Porque es ese, casi siempre, el temor que nos impide aceptarlos como personas: la posibilidad de volvernos locos también nosotros. Y ahí está la locura, porque esa posibilidad está siempre abierta. Es la misma, en la misma dimensión, la que nos lleva a nuestra propia libertad.

* Comunicación social - periodismo.
** Hay muchas otras consecuencias, por supuesto. Pero, por hoy, me detengo sólo en esta.

Ver también:
Mundos virtuales, videojuegos y escuela - Alejandro Tortolini
https://plus.google.com/u/0/102383703109660897323/posts/b4gfkg1XQap


La imagen que usó Tortolini es de Tera's Elin.  Para una discusión más técnica sobre la censura aplicada al juego, ver:
Tera's Elin censorship photos released! by End_break_fomar
http://my.mmosite.com/1cd10251c16a43d090e2399862b464a2/blog/item/1c8e968e01d15c1fdfee5b36fccf123e.html (original en inglés; la traducción automática está aquí).

Un texto mucho más serio y profundo sobre el mismo tema (sólo en inglés, complete online) es:
FELMAN, Shoshana.  Writing and madness (Literature / philosophy / psychoanalysis)http://www.sup.org/ancillary.cgi?isbn=0804744491;gvp=1.  Palo Alto, California (E.U.): Stanford University Press, 2003